martes, 26 de mayo de 2015

Vuelve la “oscurana” a Venezuela

Los venezolanos, cuyo gobierno alardea de poseer las mayores reservas energéticas del mundo, están condenados a pasar gran parte del tiempo a oscuras, luego que el régimen bolivariano fracasara en atender las graves fallas en el sistema eléctrico que amenazan con convertir el racionamiento en una práctica recurrente.
El retorno de la crisis eléctrica, que el mes pasado llevó al gobierno a decretar nuevos esquemas de racionamiento y a recortar drásticamente los horarios de los empleados públicos, se produce pese a que el régimen ha gastado miles de millones de dólares para tratar de ampliar la generación de energía.
El problema es que se dinero fue muy mal gastado.“Se compraron muchísimos equipos para plantas de generación térmicas. Se compraron por lotes “Pero muchas de ellas terminaron siendo equipos usados que fueron comprados como si fueran nuevos, mientras que los otros que si eran nuevos, se compraron con sobreprecio. Y lo que es peor, muchos de esos equipos llegaron al país sin que hubieran proyectos para instalarlos”.
Eso quiere decir que esas plantas –adquiridas a raíz de la crisis eléctrica del 2010 por inversiones que superaron los $6,000 millones– llegaron al país sin que hubiese garantías de que iban a contar con el suministro de gas o de combustibles para operarlos, o que iban a tener a los equipos necesarios para poder transmitir esa generación de electricidad.
 “El problema que estamos viendo hoy en día, que llevó al gobierno a aplicar un severo esquema de racionamiento en el país, es que las miniplantas térmicas que adquirieron han sido utilizadas constantemente desde que se instalaron y no se les han hecho el debido mantenimiento”.
Las fallas comenzaron a presentarse en la medida en que Venezuela entraba en lo que es una de las mayores crisis económicas de su historia, lo que ha dejado al régimen sin suficientes dólares para importar equipos de remplazo.
La generación disponible es muy inferior al consumo interno que registra el país, incluso en medio de una severa crisis económica que mantiene al sector industrial virtualmente paralizado y al comercial operando solo parcialmente.
En un intento por contener la situación, el régimen de Nicolás Maduro ordenó la implementación de un esquema de racionamiento eléctrico, que incluye la suspensión del suministro por cuatro horas diarias en distintas ciudades del país.
Todos los ojos están ahora puestos sobre los niveles de agua de la represa hidroeléctrica del Guri, la cual genera actualmente cerca del 40 por ciento de la electricidad que se consume en el país.
Esos niveles de la reserva en la represa han llegado a niveles muy bajo, ya que la planta estuvo operando a una capacidad mayor a lo recomendado en la época de sequía, lo que ahora obliga a las autoridades del sector eléctrico a manejarse con una mayor prudencia.
Corpoelec tiene cifradas sus esperanzas a que llueva más fuerte de lo habitual en la venidera temporada de lluvias. Pero si esto no sucede, allí es cuando el país podría a comenzar a ver problemas mucho más serios de suministro”.
 “Venezuela tiene hoy la misma capacidad de generación de energía que había cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1998.


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